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sábado, 19 de septiembre de 2015

El uso de metanfetaminas por el Tercer Reich.

Esto explicaría la euforia y la sensación de invencibilidad por parte de las tropas de asalto de Hitler mediante el suministro de cristales de Pervitin, un tipo de metanfetamina.

El medicamento a base de metanfetamina, llamado Pervitin se fabricó a partir de 1937 en adelante por los nazis y se distribuyó como medicamento entre las fuerzas armadas

Los ejércitos de Hitler llevaron a cabo la invasión de Polonia y Francia en tiempo record, gracias al consumo de cristales de metanfetaminas, la cual los mantuvo despiertos, eufóricos e invulnerables, dice un nuevo libro sobre el uso de los nazis de las drogas durante la Segunda Guerra Mundial.

En Der Total Rausch, que fue publicado en Alemania la semana pasada, Norman Ohler revela el papel estratégico clave de la droga a base de metanfetaminas, fabricado a partir de 1937 en adelante por los nazis bajo la marca de "Pervitin" y distribuido entre las fuerzas armadas.

El fármaco se comercializó como un energizante que fue diseñado para combatir el estrés y el cansancio y crear sensación de euforia. "En un principio el ejército no se dio cuenta que el Pervitin era una droga: los soldados pensaron que era similar al consumo de café", explicó el Sr. Ohler.

Pero los dirigentes nazis eran muy consciente del valor del Pervitin como estimulante durante el combate. Después de haberlo probado en 1939 durante la invasión alemana de Polonia, el ejército alemán posteriormente ordenó 35 millones de tabletas de Pervitin para los soldados antes de avanzar en Francia en la primavera de 1940.

La invasión a Francia conmocionó al mundo. En cuatro días, los tanques de Hitler capturaron más territorio francés que el de las tropas alemanas habían logrado obtener en cuatro años de la Primera Guerra Mundial. El Pervitin ayudó a los invasores a permanecer despiertos, seguir adelante y, al parecer, sentirse bien.

Ohler basa sus conclusiones en meses de investigación en los archivos militares en Alemania y Estados Unidos. Los historiadores dicen que sus revelaciones van a cambiar la percepción actuales de papel militar en tiempo de guerra de Alemania; "El hecho de que la Blitzkrieg fue una guerra alimentada por las drogas, una vez más, echa por tierra la teoría de que el ejército alemán estuvo limpio", dijo el historiador alemán Hans Mommsen.
Durante la Segunda Guerra Mundial el general Erwin Rommel, el llamado "Zorro del Desierto" confesó que había consumido el Pervitin como si fuera su "pan de cada día". Fue condecorado por Hitler como comandante durante la invasión a Francia.

Ohler explica cómo los nazis rechazaron otras drogas recreativas como la cocaína, el opio y la morfina que estaban disponibles en Alemania con facilidad durante la década de 1930, condenadas como "drogas judías que pervertían al pueblo alemán". Se animó a los químicos del Tercer Reich a encontrar un estimulante alternativo más adecuado para una raza superior aria. Así el químico Fritz Hauschild logró el reconocimiento y una enorme fortuna con el desarrollo del Pervitin para el Tercer Reich.

"Los nazis querían el Pervitin para competir con la Coca Cola, para que la gente funcionará, estuvieran alegres, entusiastas y eufóricos", explica el Sr. Ohler. Para asegurarse de que millones de amas de casa alemanas en el frente interno no fueron dejadas de lado, los nazis llegaron a desarrollar chocolates que contenían el fármaco.

El libro también proporciona información detallada sobre el papel del médico personal de Hitler, el Dr. Theodor Morell. El autor revela que Morell logró ocultar el hecho de que era judío al unirse al partido nazi antes de la guerra y la obtención de nuevos documentos de identidad.

Se dice que Morell  fue quien hizo a Hitler completamente dependiente de las drogas, convirtiéndolo en un adicto virtual en el momento en que se suicidó en su búnker de Berlín en 1945. Ohler tuvo  acceso a las notas de Morell que revelan como suministró a Hitler un total de 800 inyecciones durante un período de 1.349 días.

Pero más impactantes son las revelaciones de Öhler sobre la creciente dependencia de Hitler a una droga llamada "Eukodal" - un fuerte analgésico con el doble de fuerza de la morfina convencional. Él revela que le suministró la droga antes de una reunión con Mussolini en 1943 en un momento en que Italia estaba considerando dar marcha atrás en su alianza con la Alemania nazi.

Después de dos inyecciones Eukodal, el líder nazi se sentía tan bien que él era capaz de convencer a Mussolini de quedarse en Alemania por el momento.

Fuente: The Independent: Hitler's all-conquering stormtroopers 'felt invincible because of crystal meth-style drug Pervitin'Saturday 19 September 2015.

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