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domingo, 27 de septiembre de 2015

Alden Wicker: Cinco buenas razones para no tener hijos.

Hace unas semanas, mientras estábamos sentados en un autobús que nos llevaría a la segunda fiesta de cumpleaños de mi sobrino, me dirigí a mi novio y le dije: "¿Y qué pasa si amarro mis trompas?"

"¡¿Qué?!", susurró. Él estaba más alarmado de lo que esperaba - dado el hecho de que he estado haciendo manifiesto mi desinterés en tener hijos casi desde que empezamos a salir hace dos años.

"¿Pero que pasa si cambias de opinión?" Casi suplicó. "Yo no quiero que vivas con pesar."

Me pregunté si estaría en lo cierto. Me han dicho las mujeres de mi familia que mis instintos maternales podrían salir en cualquier momento. Mi madre dice que a los 27 pasó de no querer a los niños a querer uno propio. Tengo 28 ahora - y tal vez todavía hay tiempo para mí.


Pero cuanto más he pensado en ello, más creo que esto no es cierto. Esto se debe a que muchos de mis principales razones para no tener hijos no son una aversión a los niños en sí - sino porque me preocupo profundamente por el planeta:

1. Todos nuestros problemas ambientales podrían ser mitigado si hubiera menos gente en este planeta.

Realmente discrepo con la afirmación de que los solteros sin hijos somos egoístas. Cuando miro a los problemas ambientales más alarmantes, todas se reducen a la gran cantidad de personas en el planeta con hijos que consumen, destruyen, derrochan, y envenenan el entorno.

Cuando voy de excursión a cualquier parte veo por todos lados miles de turistas pisoteando la flora y usando sus iPads para tomar imágenes de las maravillas naturales, muevo la cabeza y pienso, necesitamos menos personas. Cuando veo las imágenes de satélite de las redes de los barrios pobres, o las granjas industriales, o suburbios, veo que necesitamos menos personas.

Cuando veo los datos estadísticos - "Si todo el mundo en los Estados Unidos tirará de la cadena una vez menos por día, podríamos ahorrar un lago lleno de agua de una milla de largo, una milla de ancho y cuatro pies de profundidad!"- Pero en realidad pienso y me gustaría sacudir los hombros del autor y decirle: "No seas imbécil, sólo debemos tener menos gente!"

La gente me dice: "Pero tú eres el tipo de persona que debería tener un bebé!" Veo su razonamiento. Dentro de las posibilidades que podría tener un hijo con un efecto positivo sobre el medio ambiente. Tal vez conducirá un esfuerzo por lucharía por evitar la apertura otra refinería de petróleo, o inventar una manera más eficiente para almacenar energía creada a través de la energía solar y eólica. Pero seamos realistas: La cosa más grande que puedo hacer para reducir mi impacto en el medio ambiente no es hacer otra yo.

Pero todos sabemos que los niños no llevan necesariamente la vida que usted desea. Mi hijo puede (probablemente) ser otra máquina de consumo.

2. No puedo proteger a mis hijos de los efectos del cambio climático.

A veces entro en pánico por lo que viene, inevitablemente, en los próximos 10, 20, 50 años. Trato de calmarme mirando una vez más los mapas de inundación de la ciudad de Nueva York. No es mi apartamento, en la zona de inundación 5, que no debe ser inundado hasta el momento que muera.

Pero si tengo un hijo, entonces tendrá que preocuparse de los 25 pies de elevación del nivel del mar que subirá el mar en los próximos 100 años, y después lo que mis nietos van a tener que soportar.

¿Dónde van a vivir cuando la Costa Este se inunde, la costa oeste este reseca, las llanuras demasiado erosionadas de nutrientes para la agricultura, y el sur demasiado caliente?

Por ahora, el cambio climático es más cruel en los países de baja altitud como Bangladesh. Pero el Golfo aún no se ha recuperado de Katrina, una década más tarde. A medida que los efectos del cambio climático se aceleran, los refugiados escaparán de esos países en busca de refugio, y nuestras cadenas de suministro se verán afectados, nosotros y especialmente nuestros hijos sentirán sus efectos.

3. Todavía hay partes del mundo que quiero ver antes de que desaparezcan.

Siempre supe que viajar es difícil al tener hijos, pero al ver las contorsiones de mi hermana que sólo tiene un bebé, ante la posibilidad de un viaje por Estados Unidos, y tuvo que finalmente quedarse en casa al ser riesgoso para el niño.

Quiero ver los mercados de Marruecos, bailar hasta el amanecer en una playa de Ibiza, dejar mis zapatos fuera del Taj Majal, quiero ver de cerca las especies en peligro de extinción de Madagascar, escalar un glaciar, beber Ayahuasca en la selva de Perú, y asistir al Burning Man al menos un par de veces más.

Quiero viajar ahora, mientras soy joven, curiosa y adaptable. No quiero esperar hasta que sea una jubilada aburrida y desocupada, cuando necesite un baño en todo momento y mi artritis limite mis movimientos.

Ante la posibilidad de elegir entre ver los últimos rinocerontes que aun quedan en África o ver a mi hijo bajar por un tobogán de plástico en el parque acuático, elijo el rinoceronte. Siempre voy a elegir el rinoceronte.

4. prefiero gastar mi dinero en caridad, en alimentos orgánicos, y ropa ecológica.

En los EE.UU. el costo promedio de criar a un niño es un cuarto de millón de dólares. ¿Qué pasaría si, en lugar de ayudar a una sola persona, todo ese dinero se pusiera en ayudar a una docena de niños a recibir una buena educación, o redes contra la malaria, o la asistencia sanitaria?

La gente piensa que los que elegimos no tener hijos somos hedonistas y que sólo queremos gastar el dinero en nosotros mismos. Y eso es probablemente cierto para muchos, y es en parte cierto para mí. Como he dicho, me encanta viajar.

Pero también elijo gastar mi dinero en comida orgánica, ropa éticamente hecha, las mercancías de comercio justo, y otros artículos de alta calidad que hacen el menor daño posible en su producción e incluso ayudan a las personas y el medio ambiente. También contribuyó con una significativa donación a organizaciones benéficas para las mujeres y el medio ambiente de cada mes.

Si tuviera un hijo, el dinero que destino a viajar y a caridad se esfumaría. Pero también el dinero para apoyar artesanos en los países en desarrollo, comida local, y caridad.

5. Nada de que avergonzarse.

Hoy en día elegir la opción de no tener hijos ya no es una posición vergonzosa, herética - y creo que eso es maravilloso.

La mayoría de mis amigos han aceptado mi elección de no tener hijos con una comprensible actitud, casi desinteresada. Ayuda a que vivo en la ciudad de Nueva York, y se ve con buenos ojos las mujeres que quieren tener control sobre sus propios cuerpos, carreras, y sus destinos. Estoy en una época y una ciudad en la que soy valorada para algo más que por mi capacidad de reproducirme. Además, tengo la suerte de tener fácil acceso - geográfica y económicamente - a una plétora de opciones anticonceptivas.

Estoy agradecida por estos logros que han sido tan duramente conquistado para las mujeres, y es mi intención de aprovecharlos para mi y el futuro del planeta.

Ojalá las mujeres de todo el mundo pudieran tener la opción de hacer lo mismo.

Fuente: 5 Reasons I Never Want To Have Kids

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