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domingo, 2 de agosto de 2015

Ángel Ferrero: Los zombis, el gran temor racista estadounidense.

El Apocalipsis Zombi en la cultura: Analogía encubierta a un levantamiento social.

Como señala un personaje de The Walking Dead, "de uno en uno no son peligrosos, el problema es cuando aparecen en grupo”. Históricamente, las clases subalternas han sido representadas como una masa desordenada de individuos físicamente desagradables, depravada, vesánica, sedienta de sangre y, en suma, fuera de toda civilización. Estas representaciones se hacen frecuentes después de la Revolución Francesa de 1789 y la subida de los jacobinos al poder en 1792, y se repiten regularmente desde entonces, especialmente tras los estallidos revolucionarios. Antoni Domenech (2004: 23, 27, 28) ha recopilado algunos de los ejemplos literarios de demofobia posterior a la "primavera de los pueblos” de 1848, la Comuna de París de 1871 y la victoria del Frente Popular en la España republicana de 1936. Este autor ha acuñado asimismo el término demofóbico para referirse a este tipo de descripciones: «Que el público es de una ralea sucia y fastidiosamente repulsiva.


Que el pueblo es estúpido, una eterna raza de esclavos que no puede vivir sin yugo ni bastón», Leconte de Lisle. «Cabezas piojosas, cuellos grasientos, pelo embetunado, los chiflados, los domadores de caracoles, los sabiondos de pueblo, todos los descontentos, los desclasados, los tristes, los retrasados, los incapaces», Téophile Gautier. «Pasaban las masas ya revueltas; mujerzuelas feas, jorobadas, con lazos rojos en las greñas, niños anémicos y sucios, gitanos, cojos, negros de los cabarets, rizosos estudiantes mal alimentados, obreros de mirada estúpida, poceros, maestritos amargados y biliosos. Toda la hez de los fracasos, los torpes, los enfermos, los feos; el mundo inferior y terrible, removido por aquellas banderas siniestras», Agustín de Foxá.

Las tensiones raciales y la cuestión inmigratoria en el contexto zombi:

Las relaciones entre los zombis y la identidad étnica y las tensiones raciales (y más recientemente la cuestión inmigratoria) ha sido explotada durante toda la historia del género. Durante los años treinta y cuarenta, cuando aún el tema colonial y la segregación racial eran una realidad, los zombis eran interpretados casi exclusivamente por negros de ojos increíblemente abiertos y que habían sido poseídos por la magia negra. Como ejemplo a esta idea podemos comentar el caso del actor Darby Jones, que interpretó al famoso Carrefour de Yo anduve con un zombi (I walked with a zombie, Jacques Tourneur, 1942), que contiene la curiosa leyenda "the characters and events depicted in this photoplay are fictional. Any similarity to actual persons, living, dead or possessed is purely coincidential" (los personajes y sucesos retratados en esta película son ficticios. Cualquier parecido con personas reales, vivas, muertas o poseídas, es pura coincidencia, -cursiva en el original- dirigida por Jacques Torneur, artesano del género, que sacó partido a la iluminación y el juego de sombras para sortear el bajo presupuesto con el que contaba, como de costumbre.).

El actor, originario de Los Ángeles, sólo pudo acceder a papeles de nativo, de negro caribeño, como zombi, esclavo, etcétera. En la película aparecen clichés de todo tipo: ambiente mágico, tambores lejanos o de rituales, los rostros de los esclavos y nativos permanentemente asustados. Este pavor, reflejado en los rostros de los autóctonos y de las mujeres blancas a las que el zombi acechaba, denigraba y explotaba tanto la religión como la cultura de los pueblos caribeños y africanos, así como la de los negros en general. En King of the zombies (Jean Yarbrough, 1941) aparecen también unos nativos convertidos en zombis esclavos que obedecen a base de palmadas. De nuevo los ojos muy abiertos contrastan con el color de piel oscura. En Revolt of the Zombies (Victor Halperin, 1936) los personajes están en Camboya durante la primera guerra mundial. Como ocurría en La legión de los hombres sin alma, entre los propósitos del malvado creador de zombis se encuentra cautivar a la mujer protagonista blanca. (Dorothy Stone). King of the Zombies (Jean Yarbrough, 1941) pasa por ser una de las primeras películas de zombis con elementos de comedia. Film de serie B, como tantos otros de la época, traslada lugares comunes del género a una isla caribeña (el castillo es sustituido, por ejemplo, por la mansión colonial), donde un médico austriaco, de imposible apellido "Dr. Sangre" (en español en el original) se sirve de un grupo de hipnotizados a los que hace creer zombis para extraer información a unos pilotos estadounidenses que han estrellado su avión en la isla. King of the Zombies abunda empero hirientemente en los tópicos racistas del género.

En La noche de los muertos vivientes, como ya hemos comentado, la tensión racial se formuló de forma latente. No obstante, Romero ha explicado que sólo eligió como protagonista a Dave porque entre el equipo era el que mejor actuaba, sin reparar por ello en el color de su piel. Es interesante como algo casual y lógico -el guión ya estaba escrito y simplemente eligieron al mejor actor que tenían a su disposición- fuera entendido por tanta gente como una metáfora política y social. No hubo, por tanto, reflexión sobre el racismo. No obstante, hay que señalar que esta falta de reflexión, basada en una lógica aplastante, era en sí misma contraria a la lógica de unos productos culturales aún muy influenciados por el código Hays y por una política de segregación activa en muchos estados. Por este motivo enseguida los espectadores se percataron de la novedad: un negro guiando a un grupo de blancos y exclamando "¡Aquí mando yo!”, o un negro abofeteando a una mujer blanca, escenas que podemos considerar inauditas en todo el denominado cine clásico. Podemos argumentar, por tanto, que la mentalidad de la sociedad había cambiado, y que ésta se veía reflejada en la cinta mediante una naturalidad que ya no se guiaba por códigos de autocensura desfasada. Por tanto podemos afirmar que aunque no fuera intención de Romero -aunque los protagonistas negros se destacasen por encima de los demás Zombi (Dawn of the Dead, 1978) El día de los muertos (The Day of the Living Dead, 1985) y en La tierra de los muertos (Land of the Dead, 2005)-, el cambio de mentalidad de la época quedó plasmado en la cinta.

Rocher, 2009) también trata la cuestión étnica, con inmigrantes delincuentes venidos del África subsahariana que han de unirse a un grupo de policías que habían ido para matarles para hacer frente a la amenaza zombi. El concepto de identidad étnica, muy sujeto hoy al de estado nación, salta por los aires con la plaga, pero además de la reciente oleada de disturbios en las banlieus del 2005, el recuerdo del pasado colonial francés está presente en todo momento: no sólo, como es obvio, en los delincuentes nigerianos, sino en el trastornado ex legionario francés que encuentran en uno de los pisos, un veterano de Indochina y Dien Bien Phu que trata con desprecio y somete a los zombis a las mismas atrocidades que cometía con la población vietnamita.

Conclusiones

En la última década las películas sobre zombis han vuelto a la gran pantalla, al punto que el monstruo ha penetrado como nunca antes en la conciencia colectiva, convirtiéndose en una recurrente metáfora social. Las reflexiones realizadas nos han llevado a determinar algunas de las razones por las que la figura del zombi se ha adaptado mejor que otros monstruos a nuestra realidad. Entre otras cuestiones, hemos planteado que el zombi no representa exclusivamente nuestro miedo a la muerte o a lo desconocido, sino el miedo a ser controlado y actuar de forma inconsciente. Más que la representación de un monstruo, el zombi es la representación de un alienado, de una víctima que no es consciente de lo que sucede, y que aún así infringe el mal, lo perpetúa y lo contagia.

Como hemos apuntado, el estudio del zombi como metáfora cultural pasa también de manera inexcusable, debido a su labilidad, por analizar los diferentes argumentos que las películas suelen tratar. En los últimos diez años estos argumentos están relacionados con las diferentes crisis políticas, económicas, sanitarias o inmigratorias. El zombi se convierte por las razones presentadas, en la figura perfecta para hablar de ellas.

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