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domingo, 26 de julio de 2015

Stanley Kubrick sobre la mortalidad, el miedo a volar, y el propósito de la existencia: Entrevista para Playboy (1968)

Además de ser uno de los mejores cineastas de todos los tiempos y el autor intelectual de algunas de las mejores películas jamás nunca hechas, Stanley Kubrick (nacido el 26 julio de 1928 y fallecido el 7 marzo de 1999) fue también un agudo observador de la cultura con la curiosidad incesante sobre la condición humana, bailando entre la desesperanza y la ilusión. De Stanley Kubrick: Entrevistas (biblioteca pública) viene esta meditación en capas sobre el propósito , la mortalidad y, como Carl Jung dijo una vez, el arte de "Kindl [ing] una luz en la oscuridad del mero ser," a partir de una entrevista de 1968 de Playboy por Eric Nordern.


Playboy: Gracias a los efectos especiales de 2001 es, sin duda, la representación más gráfica de los vuelos espaciales de la historia del cine -y sin embargo, ha admitido que se niega a volar, incluso en un vuelo comercial- ¿Por Qué?

Kubrick: Supongo que todo se reduce a una conciencia más sensible acerca de la mortalidad. Nuestra capacidad, a diferencia de los demás animales, de conceptualizar nuestra propia muerte crea enormes tensiones psíquicas dentro de nosotros; nos guste o no admitirlo, en el pecho de cada hombre existe un pequeño hurón de miedo con este conocimiento último que corroe su ego y su sentido de propósito. Tenemos la suerte, en cierto modo, que nuestro cuerpo, y el cumplimiento de sus necesidades y funciones, desempeña un papel tan fundamental en nuestra vida; esta envoltura física crea una barrera entre nosotros y la comprensión que sólo nos quedan unos pocos años de existencia en la luz que nos separa de la muerte. Si el hombre realmente se sienta y piensa en su final inminente, y su insignificancia aterradora y soledad en el cosmos, seguramente se volvería loco, o sucumbiría a un sentido de futilidad adormecedora. ¿Para que molestarse en escribir una gran sinfonía, o tratar de ganarse la vida, o incluso a amar a otro, cuando no es más que un microbio momentáneo en una mota de polvo girando a través de la inmensidad inimaginable del espacio?

Muchos de nosotros nos vemos obligados por nuestra propia sensibilidad ver la vida en esta perspectiva - reconocemos que no hay un propósito que podamos comprender y que en medio de una innumerable multitud de estrellas de una existencia desconocida e in-narrable- podemos ser presa con facilidad a la anomia última... Pero incluso para aquellos que carecen de esta sensibilidad vagamente pueden comprender su fugacidad y trivialidad. Esta conciencia incipiente nos roba de la vida su significado y propósito; es por eso que "muchos hombres llevan una vida silenciosa de desesperación, por lo que muchos de nosotros encontramos nuestras vidas como ausente de significado frente a nuestra propia muerte".

Las religiones del mundo, a pesar de su estrechez de miras, quisieron suministrar una especie de consuelo para este gran dolor; como clérigos pronuncian ahora la muerte de Dios y, en palabras de Arnold otra vez, el mar de la fe se aleja de todo el mundo con un rugido para apagar esa melancolía, el hombre ya no tiene esta muleta en la que apoyarse, y ya sin esperanza, de manera irracional, trata de dar fin a su existencia. Este reconocimiento ha destrozando nuestra mortalidad, está es la raíz de la enfermedad mental mucho más de lo que incluso sospechan los psiquiatras.

Playboy: Si la vida no tiene sentido, ¿Para que vale la pena vivir?

Kubrick: La misma falta de sentido de la vida da fuerzas al hombre a crear su propio significado. Los niños, comienzan la vida con un sentido de maravilla y asombro sin tacha, una capacidad para experimentar la alegría total de algo tan simple como el verdor de una hoja; pero a medida que crecen, la conciencia de la muerte y la decadencia comienza a incidir en su conciencia y erosionar sutilmente su alegría de vivir, su idealismo - y su asunción de la inmortalidad. Como niño maduro, que ve la muerte y el dolor en todas partes de él, y comienza a perder la fe en la bondad última del hombre. Pero, si es razonablemente fuerte - y tiene suerte - que puede surgir de este crepúsculo del alma en un renacimiento de vida. Tanto por y, a pesar de su conocimiento de la falta de sentido de la vida, puede forjar un nuevo sentido de propósito y la afirmación. Él no puede recuperar el sentido intrínseco y de sombro con el que nacemos, pero puede dar forma a algo mucho más duradero y sostenible. El hecho más aterrador sobre el universo no es que es hostil, sino que es indiferente; pero si podemos llegar a un acuerdo con esta indiferencia y aceptar los desafíos de la vida dentro de los límites de la muerte - sin embargo, el hombre mutable puede ser capaz de hacer que - nuestra existencia como especie pueden tener verdadero sentido y plenitud. Sin embargo dada la vastedad de la oscuridad, debemos proveernos nuestra propia luz.

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